Stranger Things nos lleva de vuelta a los años 80

Stranger Things recuerda a las grandes producciones de los años 80 como los Gremlins, ET o la Historia Interminable.

Los años 80 pasaron a la posteridad como una época donde la tecnología recién empezaba y sin saberlo la Guerra Fría estaba al terminar, y por ello, había cierta tensión en el mundo. Los años 80 fue esa década maravillosa de series y películas que marcaron un antes y un después. Pero en pleno siglo XXI, recrear esa época, es bastante sencillo, por ello, Stranger Things es lo que nos trasmite, una vuelta a los años 80.

Año 1983, en Hawkins (Indiana) un grupo de amigos de 12 años juegan a Dungeons & Dragons. Tras unas varias horas de partida, deciden cada uno regresar a casa, ya que al día siguiente tienen clase, ¿qué puede suceder malo en un pequeño pueblo de Indiana por la noche?

Will, uno de estos chavales de 12 años, desaparece en mitad de la noche en su propia casa, al día siguiente, su madre, Joyce, no para de buscarle y se desespera, por lo que denuncia a la policía. Hopper, el jefe de policía, se extraña, y empieza su búsqueda, pero no quedará rastro de nada. Por otra parte Mike, Dustin y Lucas, el grupo de amigos de Will buscarán por su parte, pero no encontrarán a su amigo, si no que se encontrarán con una niña, Once (Eleven en inglés)

La serie cuenta con actores como Winona Ryder (Joyce Byers), Davir Harbour (Jim Hopper) o Matthew Modine (Dr Martin Brenner). Pero sin duda, cabe destacar a los cinco actores infantiles, Finn Wolfhard (Mike Wheeler), Gaten Matarazzo (Dustin Henderson), Caleb McLaughlin (Lucas Sinclarir) Noah Schnapp (Will Byers) y destacamos a Millie Bobby Brown (Once) ya que, ¿cuántas niñas de unos 12 años decide raparse su pelo largo y hacer una interpretación de 10?

Pero no solo su ambientación y vestuario parece que hayamos vuelto a los años 80, (menos en los efectos especiales, que están bastante currados y sí parecen del siglo XXI) si no en la hora del guión. Sin duda alguna, es algo un poco lineal, y viendo cada capítulo, casi sabes lo que va a ocurrir en el siguiente, y apenas tiene giros en el guión, algo que me decepcionó un poco. Eso sí, cabe destacar su argumento sólido y cómo no, su BSO, muy de los 80 que nos hace estar en una máquina del tiempo.

Sin duda alguna, Stranger Things nos recuerda a las grandes producciones de los años 80 como los Gremlins, ET o la Historia Interminable. Por ello, debemos agradecer a Netflix que nos haya acercado a esta gran producción en forma de serie. Por ello, en este 2017 disfrutaremos de su segunda temporada, basada un año después de la primera temporada, por lo que nos trasladaremos a 1984.

Si todavía no la has visto, te recomiendo verla, ya que hay un antes y un después de ver Stranger Things. Y sobretodo, debe respaldarte que ha tenido una gran aceptación y apenas ha recibido críticas negativas. Con una primera temporada corta, (de unos 8 capítulos) esperamos a la segunda temporada con muchas ganas y mucha emoción. ¿A qué esperas para verla?

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