Crítica de “Una serie de catastróficas desdichas”

Una serie original de Netflix que te dejará con un muy buen sabor de boca.

Más bien debería llamarse “Cómo disfrazarte y hacer que los adultos idiotas no te reconozcan y que sí lo hagan tres inocentes niños”, pero claro, ese título sería un tanto largo. Una serie de catastróficas desdichas está basada en una saga de 13 libros juveniles publicados desde el año 1999 hasta 2006 por Lemony Snicket (Daniel Handler).

En 2004, la saga tuvo una versión cinematográfica, basada en los tres primeros libros, protagonizada por Jim Carrey y dirigida por Brad Silberling. Hace unos meses, Netflix consiguió los derechos, y emitió su primera temporada basada en los cuatro primeros libros. La serie, lleva como protagonista al actor y humorista Neil Patrick Harris.

Todo comienza con los tres hermanos Baudelaire, Violet, Klaus y Sunny. Los tres hermanos vivían con sus padres en una enorme mansión en el corazón de una ciudad sucia y muy ajetreada, y en vez en cuando, sus padres le daban permiso para tomar solos un desvencijado tranvía… pero no sabía los que el futuro les iba a reparar.

Mientras estaban en la playa jugando a tirar piedras, llegó un conocido, el señor Poe, avisándoles de la muerte de sus padres. A partir de ahí, comienzan una series de infortunios eventos, y conocerán a su enemigo, un adulto que quiere conseguir su fortuna, el “gran” actor, el Conde Olaf.

La serie se divide en cuatro partes de dos capítulos cada uno. La primera parte, es la convivencia de los tres niños con el malvado Conde Olaf, donde este buscará una serie de artimañas para conseguir la fortuna multimillonaria de los niños. Y ellos, deben conseguir que los adultos les crean al decir que el Conde Olaf y sus malhechores socios les maltratan.

La segunda parte, los tres niños consiguen estar con un tutor decente. Pero aunque al principio, no cree que el Conde Olaf va por ellos, cuando lo cree, los ayudantes del Olaf van a por él, haciendo que los hermanos se tengan que ir con otro tutor diferente. Esta vez, el conde Olaf se disfraza de ayudante científico.

La tercera parte, los niños se van, esta vez, con una tutora, pero la historia no acaba muy bien por el Conde Olaf, que la vuelve a liar. Esta vez, se disfraza de un pirata para cautivar el corazón de la nueva tutora. En la cuarta parte (y última de la primera temporada), veremos a los niños dispuestos a trabajar, pero ni por esas se librarán del Conde Olaf, que esta vez, aparecerá disfrazada de secretaria de una especie de oftalmóloga.

La serie es totalmente recomendada, ya que es algo que no se ha visto mucho en televisión. Y por supuesto, engancha desde el minuto uno. Y por cierto, ¡no le hagas caso a Lemony Snicket!, el narrador de la serie, ya que Lemony nos quiere evitar un sufrimiento desde el minuto 1 de la serie. (incluso hasta el propio opening nos lo avisa, no la veáis, es una serie donde vas a ver el sufrimiento de tres niños totalmente inocentes)

Netflix nos presenta una serie diferente a las alternativas juveniles que hay hoy en día. Aunque en un principio pueda presentarse como una serie infantil-juvenil, es uno de los casos de que los adultos puedan llegar a disfrutar más que los propios niños.

Deseando de que comience su segunda temporada, y de volver a ver los disfraces excepcionales del Conde Olaf, que es capaz de engañar a un adulto pero no a un niño, esperamos su fecha de lanzamiento, ya que hace poco se confirmó esta segunda temporada.

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